El mes de enero es habitualmente la época de los buenos propósitos, que suelen incluir la mejora de nuestra condición física. Se trata sin duda de una buena idea, pero hay que considerar varias cuestiones antes de lanzarnos a la actividad deportiva. Pese a que las ganas de mejorar y el borrón y cuenta nueva del año recién empezado nos haga desplegar todo el vigor posible, tal vez esto sea contraproducente.

Lo primero es hacer una evaluación previa de nuestro estado físico. Si tenemos sobrepeso, la actividad nos ayudará a paliar esta circunstancia, pero hay que tener cuidado para evitar lesiones. Mucha gente, con afán de perder peso, opta por correr al tratarse de una actividad física muy barata, que no precisa apenas material y que puede realizarse individualmente. Sin embargo, el impacto que pueden causar esos kilos de más en nuestras articulaciones puede generar daños tales como la rotura del menisco. Esta lesión es muy común en este perfil de corredores.

También sucede algo similar en el pádel, un deporte entretenido, barato, en alza y que permite pasar buenos ratos con amigos, algo muy atractivo para aquellas personas que llevan un tiempo alejadas del deporte. Pero igualmente invasivo en cuanto a la presión que ejercemos sobe nuestras extremidades, no siendo extraño ver lesiones de rodilla y hombro debido al sobreesfuezo y la inactividad.

En estos casos, lo ideal es comenzar nuestro plan deportivo buscando paliar el sobrepeso de una forma mucho más natural y lógica. Una alimentación saludable es fundamental para rebajar esos kilos y por supuesto amoldar el ejercicio a las características del momento. Es decir, aunque la impaciencia haga pensar que un paseo andando es peor porque el esfuerzo es menor, a la larga será mucho más productivo porque nos hará perder peso sin lesionarnos, pudiendo lograr correr de forma segura a corto o medio plazo, cuando nuestra condición física sea la adecuada.

Otras lesiones recurrentes tras las navidades son las derivadas de las salidas en bici. Un gran regalo de esas fechas suele ser una bicicleta, lo que invita a practicar el ciclismo, un deporte interesante debido a su bajo impacto. Sin embargo, conviene ponderar cual es el nivel de cada uno antes de realizar los entrenamientos y sobre todo ser muy cuidadoso a la hora de rodar y parar. Porque aunque no es habitual ver problemas en las articulaciones derivados de la propia actividad, sí que se producen muchas fracturas por caídas, algunas de ellas casi inverosímiles por su simpleza. Así que hay que salir con la bicicleta con precaución, especialmente si no se tiene mucha experiencia.

Y por supuesto, no puede faltar en este listado el gimnasio, un clásico del primer mes del año. Muchas personas optan por esta opción porque estas instalaciones incluyen distintas alternativas de cardio y de fuerza. Pero la ejecución de los ejercicios, especialmente los que se hacen con máquinas y mancuernas, requieren de un dominio adecuado de la técnica y poseer la suficiente fuerza para ejecutarlos correctamente. La ausencia de uno de estos elementos puede acarrear molestas lesiones musculares.

En definitiva, se trata de retomar la actividad física, tras un parón más o menos largo en función de la persona en cuestión, con planificación y sin prisas, quemando etapas que nos irán acercando paso a paso a nuestros objetivos.

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